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Mendian

Ogoño, ruta hacia el mar (Ibarrangelu)

PR-BI 65

Fernando J. Peréz

Este sendero circular de fácil recorrido nos lleva desde el núcleo de Ibarrangelu hasta la atalaya de Ogoño, uno de los rincones más bellos de la costa vizcaína, y ofrece la posibilidad de visitar el siempre interesante puerto pesquero de Elantxobe. El macizo de Ogoño se alza frente al Cantábrico y las panorámicas sobre el arenal de Laga y la inmensidad del océano nos trasladan a los tiempos en que Ogoño fue atalaya de los pescadores para el avistamiento de ballenas. Una vez divisadas, desde el mismo peñón se avisaba de su presencia a los maestres de las embarcaciones mediante señales de humo.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 2 horas.
  • Distancia: 6.5 km.
  • Desnivel positivo: 165 m.
  • Severidad del medio: 1
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 2

El paseo comienza en Elexalde, el núcleo principal de Ibarrangelu. En un parquecito junto a la iglesia de San Andrés se encuentra el panel informativo del sendero. Este templo es conocido como la Capilla Sixtina del arte vasco gracias a la extraordinaria bóveda de madera tallada y policromada que esconde en su interior.

Subimos por la carretera que lleva a Elantxobe hasta Ibinaga, en la parte alta de Ibarrangelu. Atravesamos este pequeño y coqueto barrio y pronto empezamos a caminar entre pastos, pequeños bosquetes y caseríos en un tramo que fue camino real. Casi sin darnos cuenta alcanzamos Bermokiz, barrio alto de Elantxobe y donde se sitúa el cementerio del municipio.

A la derecha del camposanto seguimos por una pista asfaltada en la que comenzamos a disfrutar de las vistas al mar –y de Elantxobe a nuestros pies– y que nos lleva hasta Mendia. Superado este último núcleo, es el momento de adentrarnos por fin en los umbrosos e impenetrables encinares que pueblan la peña.

No apto para todos

En mitad del camino, poco después del desvío de la variante del sendero, que utilizaremos para el descenso, surge a nuestra derecha la pista para acceder a la cima del Ogoño. La opción es más que interesante, pero conviene dejar claro que la ascensión no es apta para todos los públicos a través del áspero peñón cimero y requiere incluso alguna trepada.

Continuamos en dirección norte, al abrigo del cortejo de especies que acompañan al encinar: laurel, madroño, aladierno, labiérnago, rosal, lentisco... Son especies más propias del clima mediterráneo pero que aparecen en estos latitudes por la presencia de un sustrato calcáreo fisurado que permite la infiltración del agua de lluvia más allá del alcance radicular.

No tardamos en llegar al punto culminante de esta ruta, el cabo Ogoño y sus vertiginosas vistas. Tras disfrutar de ellas retornamos a Ibarrangelu utilizando la variante antes mencionada que nos lleva por un camino interior a Bermokiz. Desde allí, la ruta de vuelta es ya conocida.

Puntos de interés: Iglesia de San Andrés (Ibarrangelu), Elantxobe, vistas de la costa desde el camino de acceso y el cabo de Ogoño.