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Mendian

Colada de Peña Betoño (Vitoria)

PR-A-20

Fernando J. Peréz

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Uno de los muchos privilegios de la orografía vasca es que a apenas media hora a pie de sus ciudades el mendigoizale está ya en pleno monte. Y si alguien los sabe bien son los vitorianos, a quienes los Montes de Vitoria les permiten disfrutar a la puerta de casa de paseos y caminatas que en nada tienen que envidiar a macizos más grandes y remotos.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 4h 00'
  • Distancia: 14.5 km.
  • Desnivel positivo: 630 m.
  • Severidad del medio: 2
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 3
  • Esfuerzo necesario: 3

Esta vez la visita al cordal que delimita la Llanada alavesa con Treviño sirve de excusa para conocer una de los ancestrales rutas que atravesaban la sierra: la Colada de Peña Betoño. Se trata de la antigua vía pecuniaria que unía La Rioja Alavesa con la capital vitoriana. Esta ruta contó con un importante movimiento comercial relacionado con el intercambio de ganado, vino y otros productos agrícolas. El caminante aún puede encontrar tramos empedrados, por los que transitaron los carros durante siglos.

Aunque el PR comienza en el mismo centro urbano, nosotros iniciamos la excursión por la colada (cañada) en el Jardín Botánico. Comenzamos la caminata en la Casa de la Dehesa. Cruzamos la explanada que sirve de aparcamiento con la cruz de Olarizu frente a nosotros y salimos a un pista, que seguimos hacia la izquierda. Afrontamos el tramo más monótono de la excursión. Desemboca en otra que lleva (dch.) a Mendiola, cruzamos el pueblo y seguimos la pista asfaltada que se dirige hacia la sierra. Aquí empezamos a ver las balizas blancas y amarillas del PR-A 20 que nos acompañarán hasta el cordal de los Montes de Vitoria.

Tras kilómetro y medio dejamos por fin la carretera, cruzamos un portón y continuamos (izd.) por un bonito camino con vista a Monasterioguren. Esta marcada y bonita senda discurre entre quejigos y, tras cruzar un puente de madera, desemboca en una pista de grava a la altura de un poste de señales.Un poco más adelante, cogemos otra amplia pista (dch.) que recorre la loma Pekomendi y desemboca en el collado conocido como Cruce de Las Divisas.

Seguimos por la senda que tenemos enfrente, donde no tarda en aflorar el empedrado de la ancestral calzada, de nuevo visible más arriba en el hayal, en el tramo sin duda más bonito de la excursión. El sendero muere en un pista cerca ya del cordal (2h.00«). Seguimos por ella unos metros hacial a derecha hasta encontrar un sendero que remonta con ganas (izd.) por el hayedo y al que siglos de uso y erosión lo han convertido a tramos en una verdadera trinchera. Más arriba el camino se abre, cruzamos una solitaria puerta en medio de hayedo y alcanzamos el portillo de Peña Betoño (donde termina el PR), a los pies del cercano Peña Betoño, más conocido como Askorri. Aunque llegó a ser cima «centenaria» a mediados del siglo pasado, hoy pasa desapercibido en la divisoria entre Álava y Treviño y ni siquiera tiene buzón.

El sendero es unidireccional, así que la bajada se hace por el mismo camino. Pero introduciremos una pequeña variante para hacerlo más interesante. Retornamos a la última pista que hemos cruzado dirante la subida y cogemos un desvío anterior al por el que hemos ascendido. Es un camino paralelo al de subida que nos descubre otra vaguada del hayedo y por el que también disfrutamos del bosque. Ya abajo, desemboca en el Cruce de Las Divisas, desde el cual desandamos el camino ya conocido por el PR hasta el Jardín Botánico.

Puntos de interés: Jardín Botánico, hayedos, calzada.