La costa cantábrica es bien conocida por su carácter abrupto y escarpado. Las montañas llegan hasta la orilla del mar para crear un fantástico paisaje de acantilados y pequeñas calas. La costa oriental de Cantabria es un claro ejemplo, con cumbres como el Cerredo, sobre Castro Urdiales; el Candina, sobre Oriñón; o el Buciero, en Santoña; que se vuelcan sobre las aguas y caracterizan el paisaje costero. Pero entre ellos destaca el Cerredo, un caso único en toda la cornisa cantábrica. Su cima se eleva hasta los 644 metros de altitud a solo 1,5 kilómetros del mar.
HITOS
Cerredo: 643 m. (UTM:30T 477462.13 E, 4804008.67 N)
Cómo llegar: A-8 a Castro y allí seguir la N-634 hasta Allendelagua.
Cartografía: MTN 36-IV (Castro Urdiales), 1:25.000, del IGN.
La ruta más habitual sale de Castro Urdiales y asciende por el monumento al Sagrado Corazón. Pero hay otra interesante opción que parte del cercano Allendelagua y pasa junto a las ruinas del castillo de San Antón o Allendelagua, al que la leyenda atribuye su construcción a los templarios, aunque estudios recientes y su datación (posterior a la disolución de la Orden del Temple, en 1312) desmienten tal hipótesis. El fortín del que hoy apenas quedan los restos de un par de muros sobre el roquedo, se construyó en los siglos XIV y XV, con la finalidad de proteger a los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela por la ruta litoral.Según la leyenda, un valido de Fernando IV, Camilo de Carvajales, perdió la confianza del rey y decidió ingresar en la Orden de los Templarios. Tras participar en tres campañas en Tierra Santa, se retiró a la fortaleza-monasterio. Un día, cuando oraba en un bosque cercano, se el apareció un ave que se convirtió en una hermosa joven de la que quedó prendado. El caballero corrió tras ella hasta caer al mar, donde desapareció entre las aguas. A los pocos días, en plena tormenta y mientras los monjes rezaban por su alma, se les apareció el templario. Tras decirles que estaba condenado en el infierno, desapareció con un desgarrador alarido. Fue el fin del castillo, que los monjes abandonaron para siempre. La leyenda cuenta que en días de tormenta aún puede escucharse unos desgarradores gritos en las ruinas de la fortaleza...En Allendelagua, remontamos por la calle principal hasta una casa de fachada blanca, que rodeamos por la derecha para remontar por un camino de cemento. Más arriba se convierte en una pista forestal que no dejamos hasta un cruce de caminos en terreno abierto (0h.30). A nuestra izquierda se elevan dos promontorios. El de la derecha guarda las pocas ruinas que quedan del castillo, mientras que en el de la izquierda ondea, orgulloso, el pendón templario.De vuelta a la pista, seguimos el camino que remonta hacia el Cerredo (dch.) hasta confluir con la pista que viene del Sagrado Corazón y recorre el cordal oriental, llamado Campo Pozo. Con una excelente panorámica de la peña cimera del Cerredo, seguimos hasta el menhir de Ilso Grande (1h.10), donde abandonamos la pista para tomar un atajo que pasa por una fuente y recorre la ladera hasta el collado sur de la peña (1h.30). Desde aquí ascendemos (dch.) a un primer balcón herboso que recorremos hacia la derecha hasta encontrar las marcas de pintura que nos guiarán por el abrupto lapiaz hasta la cima (1h.45).Para retornar a Allendelagua competaremos un bonito recorrido que nos llevará a circunvalar la montaña. Para ello, retornamos al collado sur y seguimos el camino (dch.), que nos lleva hasta un refugio. Desde la borda, remontamos por una senda pedregosa, cruzamos una loma y seguimos la trocha, que se encajona entre las peñas hasta desembocar en un alto donde las vistas se abren hasta el Candina. Con esta peña como referencia, descendemos (izd.) por un terreno donde se alternan hierba y roca hasta un evidente camino que se observa debajo, en la vaguada.Rodeados por un bonito karst, el sendero discurre por un pasillo herboso entre peñas y dolinas hasta situarnos en el collado oriental de la peña Los Machos (2h.35). Ya con la costa a la vista, descendemos por el camino, que frente a la Peña Islares gira a la derecha para bajar ya sin pérdida. Junto a un pabellón, superamos una valla y pisamos ya asfalto (3h.00). Tras bajar a la carretera que discurre paralela a la autovía, solo nos quedará recorrerla (dch.) de vuelta a Allendelagua (4h.00), coincidiendo a partir del desvío a Cerdigo con el Camino de Santiago.