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Mendian
Vuelta a Lekubaso

Mandoia (638 m.) y Upo (573 m.)

Bizkaia. La ascensión desde este embalse de Usansolo al Upo y el Mandoia rodea el barranco cuyas aguas lo alimentan

Fernando J. Pérez

El embalse de Lekubaso es un lugar habitual de espacimiento para los vecinos de Usansolo. Los tres kilómetros que le separan del pueblo son un agradable paseo a la vera del río y su área recreativa es un bonito punto de encuentro para disfrutar de una jornada de ocio. Para los montañeros su interés va mucho más allá.

Este pantano levantado en 1957 (el segundo más antiguo de Bizkaia tras el de Zollo, que data de 1927), es un excelente punto de partida para conocer la vertiente norte del modesto cordal que separa las cuencas de los ríos Zeberio e Ibaizabal a la altura de Usansolo y al que le da nombre su cota principal: el Mandoia. Este y el Upo (no confundir con el de Gorbeia) forman un circo cuyas aguas mueren en el embalse y en el que la vegetación autóctona pugna con desigual fortuna por no sucumbir a las explotaciones madereras.

Frente al mirador del embalse, que ha perdido todo su sentido mientras no se pode los árboles que han crecido delante, un camino ancho y de suelo rocoso desafía a la vegetación para remontar con ganas hacia el noroeste. Cruza la conducción del gas y continúa ganando altura. Desechando todos los desvíos menores que sale a nuestro paso, llegamos a la altura de la valla de ‘La Dinamita’, popular nombre con el que se conocen los terreno de la empresa de fabricación de explosivos que ocupan estos terrenos desde hace más de un siglo.

Es uno de los pocos tramos donde los árboles autóctonos (en este caso robles) conservan su espacio frente a las especies productivas como el pino y, en menor medida, el eucalipto. Más arriba, el camino desemboca en una ancha pista que por la derecha lleva hasta el collado norte del Upo, caracterizado por la valla de ‘La Dinamita’ (0h.35’). Sin bajar hasta el collado mismo, hacia la izquierda (S) remonta sin tregua un amplio camino pedregoso que por el cordal nos lleva directamente a la despejada cumbre del Upo (1h.00’).

HITOS

  • Mandoia 638 m. (UTM:30T 513899.69 E, 4780363.16 N) Puntuable para los Cien Montes.
  • Upo 573 m. (UTM:30T 516987.31 E, 4773571.75 N) Puntuable para los Cien Montes.
  • Cómo llegar: Desde Bilbao, A-8 hasta la salida 105 (Galdakao). N-240 por el hospital hasta rotonda desvía a Usansolo. En el pueblo, seguir Pertxin bidea. Casi al final de la calle está el desvío (izd) a Lekubaso.
  • Cartografía: MTN 61-IV (Arizgoiti) y 62-III (Kurtzea), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 3h.40’ (1h.00’ al Upo y 2h.25’ al Mandoia)
  • Distancia: 13.0 km.
  • Desnivel positivo: 880 m.
  • Severidad del medio: 2
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 3

Por la vertiente contraria, la bajada es igual de vertiginosa que la subida, aunque en sentido descendente. Discurre por una pista que abandonamos cuando gira a la izquierda para seguir por un camino que atraviesa un bonito hayedo y un área recreativa antes de llegar al collado Axola (1h.15’), Por la derecha viene la pista que sube desde Arrigorriaga. Por la izquierda, la que lleva al barrio Uriondo de Zeberio. Por ella llaneamos hasta el siguiente collado, inconfundible por una borda cercana.

Por la izquierda, nuestra pista comienza a ganar altura suavemente. Recorre todo el cordal dejando el cresterío a la izquierda hasta el collado Irumugarrieta (2h.00’), un cruce de caminos con poste de señales al pie del Tontorrandi. Continuando por la pista principal, pronto llegamos al desvío (izd, poste PR) que nos llevará sin pérdida hasta la cumbre del Mandoia (2h.25’), desde la que disfrutamos de excelentes vistas.

A nuestros pies (N) se observa perfectamente la cresta y un par de cimas secundarias. Pasamos por ellas antes de tomar el camino que baja hasta el collado Bazterreko Landa, a los pies del Kastillozar. Por la derecha y desechando al poco otro desvío más a la izquierda, bajamos hasta Ereño (3h.05’).

Antes de entrar en este remoto y coqueto barrio de Bedia, a la altura de una fuente, una pista desciende hacia la izquierda. Es la que nos llevará sin pérdida de vuelta hasta el fondo del valle. Aunque antes de acceder a la pista de acceso a Lekubaso deberemos vadear el río. Una vez en la carretera, solo queda remontar trescientos metros hasta el embalse y su área recreativa (3h.40’).