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Mendian
Tierra de carboneros

Monte Santo (1.257 m.) y Arnaba (1.248 m.)

Navarra/Álava. Okomendia es la cumbre más alta de la sierra de Lokiz, muga natural y escenario de la ancestral industria del carbón vegetal

Fernando J. Pérez

En los límites orientales de Álava, la sierra de Lokiz se erige como frontera natural entre Euskadi y Navarra. Su cota principal es el Okomendia, en un tramo del macizo que separa los valles de Arana (alavés) y Amezkoa (navarro) al norte, del de Lana (navarro al sur). De hecho, la cumbre es navarra por poco más de cien metros y el acceso más rápido y cómodo parte de Kontrasta, localidad medieval que cierra Arana por el este.

La morfología del macizo es muy reconocible. Su amplia meseta cimera pierde altura con suavidad hacia el norte, mientras que se desploma en verticales paredes hacia Lana. Sus relieves más amables estan cubiertos por extensos bosques de frondosas en los que desde siempre se ha practicado el carboneo, por lo que no es extraño ver plataformas destinadas a tal fin.

HITOS

  • Monte Santo 1257 m. (UTM:30T 559717.45 E, 4732302.54 N)
  • Arnaba 1248 m. (UTM:30T 559250.00 E, 4732416.00 N)
  • Cómo llegar: AP-68 y N-622 hasta Vitoria. A-1 hasta Agurain. A-2128 por el puerto de Opakua hasta Kontrasta.
  • Cartografía: MTN 139-II (Eulate) y 139-IV (Santa Cruz de Campezo), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 3h.00’ (1h.35’ de ascensión al Okomendia).
  • Distancia: 11.0 km.
  • Desnivel positivo: 580 m.
  • Severidad del medio: 2
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 3

En la plaza de Kontrasta damos la espalda a la iglesia-fortaleza para enfilar por la calle que asciende hasta la ermita románica de Elizmendi. Su visita la dejaremos para la vuelta. Ahora, justo cuando la calle empieza a ascender hacia el eremitorio. seguimos una pista asfaltada que desciende (izd) y rodea el promontorio sobre el que se asiente el templo. Un cruce con un poste de señales nos recibe al otro lado. Continuamos por la izquierda la pista cuyo asfalto roto muestra que vivió mejores tiempos.

El vial muere en una compuerta (0h.15’) tras la que se nos presentan tres opciones. Seguimos la del medio (de frente). Es el camino menos marcado, pero el más bonito. Asciende cómodamente entre frondosas, principalmente hayas y robles, alfombrado por una gruesa capa de hojarasca. El conjunto ofrece en esta época una variopinta gama de colores. No tardamos en desembocar en otro camino, que por la derecha nos lleva hasta un amplio collado con un depósito de aguas y donde salimos a una pista (0h.45’).

A nuestra derecha ha quedado el Izazpikueta, mientras que a la izquierda se eleva el inconfundible cono del Ilumpia. Por la izquierda, la amplia pista sigue hasta el collado Portutxar (1h.00’), presidido por un puesto elevado de caza. Cruzamos el portón que tenemos enfrente y remontamos por un camino que discurre pegado a la alambrada.

Justo cuando empieza a descender es el momento de abandonarlo para cruzar la valla por un paso habilitado pintado de rojo (1h.10’). Una senda con propensión a cerrarse enfila ya hacia nuestro objetivo en el tramo más exigente de la ruta. El sendero discurre más arriba entre jóvenes hayas. Aunque la hojarasca prácticamente lo oculta en varios tramos, el pasillo que dibuja entre los árboles y esporádicos hitos y puntos rojos evitan extraviarse.

Casi en la explanada cimera, la senda se bifurca. Continuamos por la derecha para visitar primero el Arnaba (1h.25’), cima diez metros más baja que su gemelo, pero cuyas mejor vista panorámica hacia el valle de Lana y la sierra de Kodes le disputa el protagonismo. Desandamos nuestros pasos algo más de doscientos metros para seguir un senderito marcado con un cairn (dch) que hemos visto antes. Nos lleva sin pérdida hasta el vértice geodésico y buzón del Okomendi o Montesanto (1h.35’).

De vuelta por el túnel de boj que lleva a la cumbre, unos hitos a la derecha atajan hasta confluir con la senda de subida. Desandamos la ruta hasta el collado Portutxar (1h.55’), donde seguimos un camino que desciende hacia la derecha. Más abajo dibuja una curva de casi 180º para adentrarse en el barranco que forman los montes Ilunpia y Mendilepo.

El camino no ofrece dudas y en su agradable tramo final discurre pegado al arroyo, antes de desembocar en el cruce de la primera compuerta. Ya en la parcelaria, solo queda retornar a Kontrasta (3h.00’), donde el paseo para descubrir sus rincones y tesoros es obligado.