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Mendian
Territorio de eremitas

Peñalisa (966 m)

Álava. Ascensión al sencillo Peñalisa, en cuyas laderas se asientan las cuevas artificiales de Corro, en los confines occidentales de Álava

Fernando J. Pérez

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El valle de Valdegovía y la cuenca del río Omecillo, en el extremo occidental de Álava, son ricos en vestigios etnográficos, que da fe de la presencia humana en la zona desde tiempos remotos. Una de las muestras más singulares son las cuevas artificiales, que empezaron a habitarse desde la prehistoria. En origen fueron abrigos naturales donde, a partir de los siglos V-VI se excavaron las cuevas. Están consideradas como los primeros testimonios del cristianismo en Álava. Sirvieron de templos y viviendas a comunidades eremitas, que planteaban un estilo de vida religiosa opuesto a las ostentaciones de la iglesia oficial de la época.

HITOS

  • Peñalisa 966 m. (UTM:30T 486953.69 E, 4749176.23 N) Puntuable para los Cien Montes.
  • Manzanal/La Carrasca 923 m. (UTM:30T 486010.00 E, 4749381.00 N)
  • Cómo llegar: AP-68 hasta la salida de Pobes, A-2622 por Añana, Espejo, Valdegovía y San Millán de San Zadornil, hasta el desvío a Corro.
  • Cartografía: MTN 111-III (Valdegobia), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 2h.30’ (0h.55’ al Peñalisa, 1h10’ al buzon, 1h.35’ al Manzanal)
  • Distancia: 8.7 km.
  • Desnivel positivo: 400 m.
  • Severidad del medio: 1
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 2

Unas de las más destacadas se ubican en las proximidades del pueblo de Corro, en la falda meridional del monte Peñalisa. Conocidas como las cuevas de Los Moros, perduraron como centros de culto hasta el siglo XVIII bajo la advocación de San Juan. De hecho, en el suelo se distinguen aún varias sepulturas. Luego, su función de ermita cayó en desuso y con el paso del tiempo fueron ocupadas por pastores, vagabundos y mendigos.

La ascensión al Peñalisa parte de Corro y no pasa por las cuevas, pero su visita se hace obligada antes o después de la excursión. Su acceso, que coincide con el GR-1, se encuentra quinientos metros antes del desvío a Corro según se viene de Valdegovía. La excursión comienza en el mismo pueblo. Con su fuente de dos caños como referencia, a su izquierda, seguimos un camino que rodea el pueblo, del que ofrece una bonita panorámica, hasta la iglesia parroquial de San Miguel. Allí seguimos (izd) el camino que pasa junto al cementerio y llega a una bifurcación. La pista de la izquierda es la que nos adentra en la vertiente sur del Peñalisa.

El vial remonta cómodamente por terreno adehesado en el que conviven pinos silvestres, encinas y una amplia variedad de bosque bajo. Desechando desvíos secundarios, llegamos a una amplia bifurcación en la que seguimos hacia la derecha (0h.25’). En realidad, las dos opciones principales nos llevan al mismo lugar, una amplia campa en la que confluyen cuatro pistas (0h.50’).

Seguimos de frente unos metros hasta descubrir un hito con un palo. Aquí dejamos la pista y nos adentramos en el bosque por una desdibujada senda que discurre sinuosa por un suelo alfombrado de planta de arándano salvaje. Si perdemos el sendero tampoco tenemos que preocuparnos. Buscando el terreno más propicio, remontaremos la loma (N) hasta su punto culminante, señalado con un rudimentario hito de piedras y troncos (0h.55’).

Sin panorámica alguna, enfilamos hacia el buzón de la montaña, situado a medio kilómetro cuando las mediciones eran más imprecisas. Un sendero más marcado desciende (E) por el arandanal y desemboca en uno de los caminos del cruce anterior. Desechando un desvío (dch) continuaremos hasta el buzón, ubicado junto a los cortados sobre el valle de Acebedo (1h.10’).

La senda continua hacia el oeste pegada a la alambrada. Un rapido descenso nos sitúa en un amplio collado. Desde aquí podemos descender directamente a Corro por el conocido como Barranco del Monte (izd). Nosotros alargamos un poco la excursión siguiendo la pista de frente, que remonta la loma del Manzanal realizando un amplio giro hasta situarnos en dirección sur. La cima, también sin buzón, se encuentra a un centenar de metros del camino principal (izd). La senda que da acceso al hito cimero (1h.35’) se adivina justo cuando empieza a perder altura.

De vuelta a la pista, solo queda ya el largo descenso hacia Corro. Cerca ya del pueblo, poco después de cruzar un portón, desembocaremos en una carretera rural. Hacia la izquierda, el primer desvío (izd) nos llevará de vuelta al bonito núcleo rural (2h.30’).