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Mendian
El faro de Donostia

Urdaburu (599 m.)

Gipuzkoa. El escarpado Urdaburu, visible desde muchas millas mar adentro, es punto de referencia para los arrantzales donostiarras y de Pasaia

Fernando J. Pérez

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El Urdaburu eleva su altivo perfil hasta los seiscientos metros de altitud entre la margen derecha del Urumea y el embalse de Añarbe. En los caseríos y barrios del entorno es conocido como Oberan o Urdao, pero fueron los arrantzales de Donostia y Pasaia los que popularizaron el nombre de Urdaburu (urde-buru: cabeza de cerdo). Y es que para ellos, su escarpada cumbre, visible desde muchas millas mar adentro, ha sido siempre punto de referencia, cual faro protector. Lo que ya no está tan claro es el origen de tan curiosa denominación.

HITOS

  • Urdaburu 599 m. (UTM:30T 589271.95 E, 4787774.81 N) Puntuable para los Cien Montes.
  • Cómo llegar: AP-8 hasta la salida 27 (AP-1). AP-1 hasta salida A-15 (dirección Hernani). A-15 hasta salida 166. GI-3410, por Ereñotzu, hasta Latse.
  • Cartografía: MTN 64-IV (Andoain), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 3h.00’ (1h.30’ de ascensión al Urdaburu).
  • Distancia: 9.0 km.
  • Desnivel positivo: 675 m.
  • Severidad del medio: 2
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 3
  • Esfuerzo necesario: 3

Las opciones para ascender al Urdaburu son variadas, tantas como los núcleos y caseríos que se extienden a lo largo de la margen derecha del Urumea en este tramo. En este caso hemos elegido el barrio Latse (restaurante Iturralde), entre los más conocidos Ereñotzu y Pagoaga. Caminamos por la carretera un centenar de metros en dirección a Pagoaga hasta el caserío Abillaitz. Allí nace una pista cementada hasta el caserío Txabolategi. En su curva de acceso cogemos la pista de la derecha, que nos adentra en el macizo.

Siguiendo siempre la pista principal, la subida nos lleva al collado Azeri (410 m, 0h.40’), donde iniciaremos el cumbreo que culmina en el Urdaburu. Los tachacimas tienen aquí una excelente oportunidad de sumar cumbres a su listado. El collado separa dos de las tres cotas hermanas que protegen el Urdaburu por el oeste: Agiña (buzón) y Erkaitz (hito), fácilmente accesibles desde aquí. Coronar el primero de ellos supone un cuarto de hora adicional, mientras que por el segundo casi pasaremos camino de nuestro objetivo principal.

Desde el collado, remontamos de frente por la divisoria hasta casi las peñas cimeras. En este punto, nos dejamos caer (izd) por el cordal oriental hasta el collado Elorrieta (395 m, 0h.50’), inconfundible por el paso canadiense que hay que atravesar. Salimos a una amplia pista que remonta (izd) hacia el Pagoetako gaina, el tercer vértice de las mencionadas cimas trillizas. La cumbre queda a la izquierda y está marcada por una mugarri y un poste de madera.

Descendemos ya al amplio collado Lizarregi (365 m, 1h.00’), con excelentes vistas tanto al norte como al sur. De su estratégica ubicación dan cuenta los senderos balizados que lo atraviesan. El Urdaburu se muestra ya ante nosotros en todo su esplendor, incluido el farallón aparentemente infranqueable que lo protege por el oeste.

Hacia él nos enfilamos dejando la pista a la actura de un poste de señales para tomar una senda que sube a la izquierda y que ya no abandonaremos hasta la cima. Lleva a la base de la pared, que la sortea por la derecha remontando entre rocas por una brecha. Ya en el plano superior, el sendero serpentea entre pinos y piedras hasta la peña cimera, donde se asienta el vértice geodésico y el buzón (1h.30’). Un vistazo al horizonte justifica su condición de referente marinero. La Concha y la costa guipuzcoana se divisan desde aquí con nitidez, pese a estar a casi 12 kilómetros de distancia.

Para retornar al punto de partida completaremos un recorrido circular por Pagotzarte y la vaguada del arroyo Usoko, que desagua al Urumea en Latse. El descenso del Urdaburu lo haremos por la senda que baja por su empinada vertiente oriental, cuyo acceso está unos metros antes de la cima. Se trata de una vertiginosa bajada en la que, sin ser peligrosa, sí hay que extremar las precauciones para evitar un resbalón.

Superado el tramo más delicado, bajo sus farallones orientales seguimos un sendero hacia el noreste que rodea el Urdaburutxiki y desemboca en una amplia pista (2h.00’) a la altura de la charca Pagosarde, que sorprende por la biodiversidad que alberga su pequeño ecosistema. A un centenar de metros está la borda del mismo nombre, pero nosotros vamos en dirección contraria (izd). Tras doscientos metros por la pista, deberemos seguir un desvío (dch) por el que bajaremos hasta la vaguada del arroyo Usoko (2h.20’). La pista, primero de piedra y luego de cemento, sigue el cauce hasta retornar a Latse (3h.00’).