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Mendian
Un paseo por la prehistoria

Adarraitz (819 m.) y Oindo (785 m.)

Gipuzkoa. La ascensión al popular Adarra permite conocer algunos de la veintena de monumentos megalíticos que acumula su cordal

Fernando j. pérez

El macizo Adarra-Mandoegi domina Donostialdea desde el Adarra y se interna en tierras navarras hasta Arano. Esta alargada divisoria natural de veinte kilómetros de longitud atesora el conjunto de megalitos más importante de Euskadi, con más de una veintena de crómlech, dólmenes y menhires que dan fe del momento en el que nuestros antepasados tomaron conciencia de la condición trascendental de su ser.

En esta excursión, en la que ascenderemos el Adarra, junto al cercano Oindo, media docena de estos monumentos prehistóricos que se concentran en el entorno de esta popular cima a la que los guipuzcanos ascienden para estrenar el año. Pero la singularidad de la estación megalítica de Onyi-Mandoegi va más allá de su número. También es única su concentración de crómlech. Catorce de sus veinte vestigios son estos monumentos circulares de piedras asociados al culto al sol. Desde aquí se extienden hasta Cataluña por toda la franja pirenaica salvo, curiosamente, en la cercana estación megalítica de Leitzaran.

HITOS

  • Oindo 785 m. (UTM:30T 583914.00 E, 4783093.00 N)
  • Adarraitz 819 m. (UTM:30T 552201.00 E, 4758748.00 N) Puntuable para los Cien Montes.
  • Cómo llegar: AP-8 hasta salida 13 (Lasarte), A-1 hasta desvío a Andoain, A-15 hasta el desvío a Ergoien, GI-37 22 hata el desvío a Besabi (Besadegi).
  • Cartografía: MTN 64-IV (Andoain), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 3h.00’ (1h.20’ al Oindo y 1h.50’ al Adarra)
  • Distancia: 9.0 km.
  • Desnivel positivo: 655 m.
  • Severidad del medio: 2
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 3
  • Tipo recorrido: Circular

La marcha comienza en el barrio urnietarra de Besadegi (Besabi), inicio habitual de las excursiones a todo este sector del macizo, sobre todo al Adarra. Desde la explanada del bar parte (dch) una pista cementada que asciende hasta el caserío Montefrío. Frente al edificio, una rústica portezuela da paso al sendero que recorre la cabecera de la vaguada del arroyo Sorotxoeta por un bosque en el que la enfermedad del pino ha hecho mella.

Según ganamos altura por la ladera sur del Arlegor, el bosque se transforma en un bonito hayedo. Cruzamos el arroyo Sorotxeta y más arriba, el Belabieta (0h.30’). Aquí dejaremos el camino habitual al Adarra, que remonta hasta el llano de Belabieta, para seguir por la derecha una senda que rodea el Mantaleko harkaitza hasta desembocar en el amplio collado de Eteneta o Agerreko Zabala (1h.05’), presidido por su imponente menhir, que en realidad no es más que una de las piedras que componen el crómlech Eteneta I.

Estas campas tuvieron que tener un fuerte componente místico para nuestros antepasados por que en ellas se concentran dos crómlech y el menhir. La doble cima del Adarra destaca a la izquierda, pero antes visitaremos su vecino Oindo (S). Una cómoda subida por la loma herbosa lleva a la cima (1h.20’). Tras disfrutar de las vistas regresamos a Eteneta y enfilamos hacia el Adarra, cuyo punto más alto e sitúa en la punta oriental (la de la derecha según subimos) (1h.50’). Sin obstáculos de su altura a unos cuantos kilómetros a la redonda, la panorámica que ofrece se extiende desde el Cantábrico hasta Aralar y Aizkorri y desde el Erlo hasta el prepirineo navarro.

Para regresar a Besabi vamos a buscar también una ruta alternativa a la habitual que nos permitirá descubrir varios monumentos megalíticos más. En vez de volver al colladito que separa las dos puntas, destrepamos por el otro lado (E) hasta una campa donde se asienta otro crómlech (Tximista Egia). Seguimos bajando (izd) por un sendero que, hacia en norte, pasa junto a otro crómlech y la nevera de Tximista, otro vestigio de nuestros antepasados no tan remotos, y lleva hasta el collado de Mantale (2h.15’), a los pies de la cresta del Aballarri.

En su entorno encontraremos dos neveras y, entre ellas, el cromlech de Elurzulo. También nos llamará la atención un gran bloque de piedra, conocido como Sansonarri. Según la leyenda, el peñasco fue arrojado por el Sansón desde el monte Buruntza para castigar a la gente que bailaba en el pueblo navarro de Arano pero, en el esfuerzo, el gigante resbaló y la piedra quedó a medio camino, en este collado.

Seguimos el camino bordeando el Aballarri hasta otro collado (2h.30’), que separa las peñas del Arlegor y en el que descubrimos el último monumento megalítico de la jornada, el crómlech de Arleorko zabala. Solo queda ya bajar la ladera que tenemos delante hasta una pista que nos devuelve (izd) a Besabi (3h.00’).