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Mendian
Montes de Saldamando (Bizkaia/Cantabria)

Alen (804 m.), Betaio (753 m.), Ventoso (727 m.) y El Ilso (448 m.)

Entretenido paseo por el cordal que marca la divisoria provincial, con Alen, Betaio y Ventoso como principales cotas

FERNANDO J. PÉREZ |

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En el extremo noroeste de Bizkaia, donde las montañas miran al Cantábrico, una sucesión de modestos y redondeados cordales marcan la muga natural con Cantabria. Son los Montes de Saldamando. Territorio de explotaciones mineras antaño, y estratégicos desde siempre, como lo evidencian los restos de trincheras de la guerra civil y los numerosos restos megalíticos que lo pueblan.Cualquiera de los pueblos que los rodean sirven para auparse a sus cimas, que tiene en el Alen a la más destacada, aunque el puerto de Las Muñecas, que une Sopuerta (Bizkaia) con Otañes (Cantabria), permite recorrer todo el cordal.La caminata comienza en el mismo alto de Las Muñecas. A la izquierda (según se viene de la localidad vizcaína) nacen dos pistas. En realidad ambas llevan al mismo sitio, aunque nosotros tomamos la de la izquierda, que remonta hasta una amplia explanada utilizada para almacenar los troncos de las continuas entresacas que se realizan en los bosques de la zona. Continuamos subiendo, de frente, por la pista principal, que remonta por el cordal entre eucaliptos y pinos hasta alcanzar la modesta cota de Ilso, sin buzón.Sin perder la pista que recorre la divisoria, descendemos hasta el amplio collado del mismo nombre, donde confluimos con la pista que hemos desechado antes en Las Muñecas y que emplearemos para la vuelta. Afrontamos una nueva subida, corta pero áspera, para alcanzar otra punta menor -también sin buzón-, el Laia (0h.50"), desde la que oteamos perfectamente los tres objetivos principales de la marcha: de izquierda a derecha, Alen, Betaio y Ventoso.Siempre por el cordal, nos dirigimos hacia el primero de ellos, bien defendido. Ascendemos por pista hasta una nueva punta y bajamos a un collado herboso. Entre helechos afrontamos una nueva loma, en la que debemos sortear un murete rocoso antes de alcanzar lo que podemos considerar cordal cimero, repleto de restos de trincheras entre las que caminaremos hasta la poblada cima del Alen (1h.45").

HITOS

  • El Ilso 448 m. (UTM:30T 485390.67 E, 4794110.63 N)
  • Ventoso 727 m. (UTM:30T 481896.62 E, 4795220.91 N)
  • Alen 804 m. (UTM:30T 483051.06 E, 4791602.56 N) Puntuable para los Cien Montes.
  • Betaio 753 m. (UTM:30T 482226.00 E, 4792685.00 N)
  • Cómo llegar: Desde Bilbao, A-8 hasta Muskiz, BI-4602 a Mercadillo y BI-3601 hasta el alto de Las Miñecas.Desde Vitoria, llegar a Bilbao y seguir itinerario descrito.
  • Cartografía: MTN 60-II (La Iglesia), 1:25.000, del IGN. Mapa B-13 (Encartaciones. Zona central) de J. Malo.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 4h.45
  • Distancia: 18.7 km.
  • Desnivel positivo: 960 m.
  • Severidad del medio: 1
  • Dificultad orientación: 1
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 4

La punta es un pequeño santuario en honor de Juan Ramón Romaña, malogrado montañero que da nombre a una de las marchas de montaña más populares de Bizkaia. Un rápido vistazo a la panorámica que se abre ante nosotros explica el motivo. Pese a su modesta altitud, el Alen ofrece una de las mejores y más amplias vistas de la montaña vizcaína gracias a la ausencia cercana de cumbres de su altitud.El Betaio (NO) es la más cercana y hacia ella nos dirigimos. Volvemos al collado herboso y seguimos la pista de la derecha hasta la base de un farallón que proteje la cumbre por el Este. Un evidente y sinuoso sendero salva la dificultad y nos sitúa en el herboso cordal cimero, por el que llegamos, también entre restos de trincheras, hasta la cima (2h.15").El alomado Ventoso se destaca al norte. Descendemos campo a través entre helechos hasta la pista que recorre el cordal. La seguimos en un primer tramo, aunque en cuanto podemos la dejamos para continuar lo más pegados a la divisoria. Además de ser un camino más amable, nos permitirá descubrir la importante estación megalítica que acoge este tramo de los montes de Saldamando, con dólmenes, tumulos, cromlechs y menhires. Eso sí, en un lamentable estado de conservación. Así llegamos al Ventoso (3h.00"). El buzón está en el extremo norte de la redondeada y herbosa cima, junto a una caseta de vigilancia, donde ofrece las mejores vistas a la costa. Tras disfrutar de ellas, solo nos queda desandar el camino hasta Las Muñecas, evitando por pistas paralelas volver a ascender a las cotas antes pisadas.