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Mendian
Los castillos de Pancorbo

Castillete (1.038 m.)

Burgos. La ascensión al Castillete descubre los restos de los fortines que desde la época romana protegieron este estratégico paso a la meseta

fernando j. pérez

Un gigantesco y casi infranqueable anfiteatro montañoso rodea y aísla las tierras burgalesas de la Ribera del Ebro. Son los Montes Obarenes. Los más viejos caminos, reconvertidos hoy en vías de comunicación, confluyen en el único paso franqueable de esta auténtica barrera caliza: el desfiladero de Pancorbo, excavado por el río Oroncillo. Desde siempre ha ejercido como paso clave para los distintos pueblos que han vivido en la Península Ibérica y como vía natural de comunicación entre las tierras del centro y el norte.

La historia ha dejado numerosas huellas de su trascendencia. Hace dos mil años, los romanos hicieron pasar por aquí a su calzada romana XXXIV o Vía Aquitana, que comunicaba el sur de la Galia con el noroeste de Hispania y considerada la más importante de la península. La ruta jacobea tuvo también aquí una etapa clave. Y su control durante los siglos IX y X fue vital para musulmanes y cristianos, como siglos después en las guerras carlistas.

Escenario de innumerables batallas, de las fortificaciones que en otros tiempos se alzaban sobre sus inaccesibles peñascos. como el Castillo de San Martín y el Fuerte de Santa Engracia, apenas quedan algunos restos. Ambos los visitaremos hoy en la ascensión al Castillete, la cumbre que domina el cañón por el oeste. La ascensión comienza en Pancorbo y su inconfundible aire medieval. Desde la plaza del Ayuntamiento, seguimos la callejuela que sube a la derecha. Enseguida, unos carteles señalando el Castillo de San Martín nos situarán fuera del pueblo y bajo los farallones en los que se alzan sus restos. Han sido reformados para poder visitarse con total seguridad.

A la izquierda, enlazamos con el sendero PRC-BU 221, que seguiremos buena parte de la caminata. Este recorrido balizado rodea la sierra antes de adentrarse en ella por el Valle Hermoso. La atraviesa por el valle suspendido de La Nava Bajera y asciende al Castillete, cuya meseta cimera ocupan los restos del fuerte de Sta. Engracia.

HITOS

  • Castillete 1038 m. (UTM:30T 490070.00 E, 4721086.00 N)
  • Cómo llegar: Desde Bilbao, AP-68 hasta salida 7 (Burgos/Madrid) y AP-1 hasta la salida de Pancorbo. Desde Vitoria, A-1 hasta Pancorbo.
  • Cartografía: MTN 169-I (Pancorbo), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

  • Horario: 3h.15’ (2h.20’ de ascensión al Castillete).
  • Distancia: 10.0 km.
  • Desnivel positivo: 590 m.
  • Severidad del medio: 2
  • Dificultad orientación: 2
  • Dificultad del terreno: 2
  • Esfuerzo necesario: 2

En sendero balizado (marcas blancas y amarillas) gana altura cómodamente por las vertiente sur de la montaña con La Bureba a nuestros pies. Primero deja atrás el desvío para ascender directamente al Castillete (0h.25’), luego pasa a los pies de tres inconfundibles monolitos calizos conocidos como Las Tres Marías y más tarde llega a la fuente del Cuervo (0h.45’). Aquí rodea un borda y enfila hacia Valle Hermoso remontando por terreno algo más abrupto y adentrandose en el bosque de encinas y bojes que domina esta vertiente del macizo. Ya dentro de la sierra, el sendero desemboca (1h.20’) en la pista de servicio de las antenas del cercano Peña La Libre y que sube desde Villanueva de Teba.

Seguimos pocos metros por ella. Las balizas nos desvían a la derecha. Cruzamos una alambrada por un paso para personas y seguimos una pista que rodea una modesta loma. El vial nos adentra La Nava Bajera, donde es habitual ver pastar en libertad caballos losinos, única raza equina autóctona de Castilla y León.

Cruzamos todo el valle hasta el refugio (y aparcamiento) de La Nava (1h.45’). Desde allí se puede ascender directamente al Castillete, pero nosotros daremos un pequeño rodeo para conocer varias cuevas del entorno. Tras el refugio, una senda rodea el cordal cimero para salir a la vertiente sur del macizo y llegar a las cuevas Morete. Desde allí, el sendero asciende hasta el plano cimero, aunque nos desviaremos unos metros para visitar otras tres cuevas.

Ya en la cima y su mirador (2h.20’), unas pasarelas permiten respetar los restos del castillo y recorrer sus ruinas con seguridad. Iniciamos ya el descenso, no sin antes acercanos al extremo oriental del cordal cimero para conocer las conocidas como cuevas de Pancorbo, suspendidas sobre el desfiladero. De vuelta al mirador cercano, retomamos las balizas del PR, aunque en la segunda revuelta las abandonamos para bajar directamente pegados a los farallones en un vertiginoso descenso hasta los restos del castillo de San Martín. Tras su visita obligada, retornamos a Pancorbo (3h.15’).